A escasas horas de que empiece a rodar el balón en Sudáfrica, y de que nos adormezcan aún más, conviene saber algunas cosas. Esta entrada ha sido fusilada de 'Otro mundo es posible'. Gracias, de nuevo, Abraham.
El Jabulani explotador
Les presento a Jabulani: el balón oficial del Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Una bola que ha levantado las criticas, recogidas en toda la prensa mundial, entre el colectivo de guardametas que acuden a esta cita y que está apunto de abrir el telón, para regocijo de millones de personas en todo el mundo.
Jabulani, cuyo significado en el idioma más hablado en aquellas latitudes -el zulú- es “celebrar”, tiene otra realidad bien distinta, de la que poco se habla y de la que nada hay que elogiar.
Según he podido leer, la Alianza Juega Limpio ha solicitado a la FIFA que responda al informe Missed the Goal for Workers: the Reality of Soccer Ball Stitchers que ha publicado la International Labor Rights Forum (ILRF) de EEUU.
El informe revelador, señala la explotación a la que se somete a los trabajadores y a las trabajadoras que se dedican a coser los balones de fútbol en Pakistán, India, China y Tailandia. Dicho en román paladino: jornadas de sol a sol por apenas 0,30 céntimos de dolar por bola, con el agravante de que “el trabajo infantil continúa existiendo en la industria paquistaní, además de darse también en India y China”.
¿Por qué se sustenta sobre la base de la explotación, un negocio que mueve más de 7.000 millones de dólares?.
Tarjeta roja y expulsión.











